| |
Por: Ivan Gallo
Es difícil entrar a analizar
una película como Fahrenheit 9-11 ya que
ni siquiera estámos de acuerdo si es una película
o no. Siempre se ha hablado que la gracia que tienen las
películas de Michael Moore (desde George y
yo Hasta Bowling for Columbine , pasando
por toda su serie La cruel verdad ) no son mas
que retazos de otros filmes manipulados por el montaje
y la edición. se equivocan feo los que piensan
que Moore no es un cineasta porque utiliza mayoritariamente
imágenes de archivo. Desde la teoría del
montaje perfeccionada por la escuela soviética
se sabe que el montaje es cine y que este es manipulación
y que gracias a la imagen en movimiento se ha podido manipular
masas gracias a estadistas como Lineen y el mismísimo
Bush. entonces partámos de ese hecho: Farenheit
es una película, pero también es algo
más.
La historia ha necesitado siempre de
alguien que la moldee. Cuando ese molde está establecido
se necesita a alguien que deshaga el molde. Durante la
mayor parte del siglo XX Estados Unidos fue una especie
de paraíso para todos aquellos que hablaron de
democracia y libertades. Se sabe que el cine sobre todo
en la época dura del Mccartismo, tenía siempre
un espía del FBI o del servicio secreto, preguntando
por la trama, por el argumento. Incluso el guión
nace como una necesidad de saber que contenidos tiene
la película, si en definitiva iba a ser un filme
políticamente correcto. Desde chicos nos acostumbramos
a que los nazis eran malos y los gringos buenos y ni hablar
de toda la saga de Prisioneros de guerra donde
los vietnamitas eran asquerosos oji rasgados que cometían
infamias y abusos a granel y solo podían ser detenidos
por esos hombres tan hermosos descendientes directos del
Tío Sam.
Pero con los años ha crecido un público
que ya no traga entero. El star system en todos sus ámbitos
está definitivamente caído y la gente sabe
que los actores también son como ellos. En política
ha venido creciendo una ola de inconformismo, demostrando
que los cerebros no estaban tan oxidados como se creía,
que la lobotomía no se ha producido en toda la
unión de estados americanos. Esa reactivación
política de un pueblo que nunca tuvo mayores cuestionamientos
a sus dirigentes se refleja en películas como Wag
the dog ( de Barry Levison) Hora 25 ( de
Spike Lee) y Pandillas de Nueva york ( de Martin
Scorcese), que representan cuestionamientos no solo al
sistema actual norteamericano sino a la misma formación
de el país, que definitivamente no fue tan ídilica
como nos contaron. Sin embargo la película que
vino a consolidar este despertar político de el
cine norteamericano fue sin lugar a dudas Bowling
for columbine . Independientemente de lo buena o
mala que pueda resultar esta película (Hay publicaciones
tan serias como El amante de Buenos que la aborrecen
argumentando que Michael Moore no es mas que un oportunista
que quiere sacarle partido a la coyuntura) Bowling
es una película necesaria ya que ayudó
precisamente a este despertar. La gente en ninguna parte
del mundo está acostumbrada a ver cine docuemental.
Colombia que es un país de documentalistas, estrena
muy pocos documentales al año. Sin embargo a donde
se pasó Bowling fue un éxito inigualable
de taquilla. Tanto es así que se convirtió
en el documental más taquillero en ciento nueve
años de historia del cine.
Este extraño record de taquilla
fue rápidamente sepultado por otra creación
de Moore, Farenheit 9-11. Todos conocen la novela.
Disney en vista del éxito de Bowling produjo
el documental, lo que no sospechaba era toda esa crítica
exacerbada que contenía contra el gobierno de Bush,
lo incendiario que podían ser sus comentarios,
una película muy alejada de Bambi y de
La sirenita y de un momento
a otro la película quedaba huérfana, hasta
que aparece Miramax y la apadrina. No se equivocaba Miramax.
A pesar de todos los vetos simulados a la que se ha visto
abocada, Fahrenheit es el acontecimiento cinematográfico
del año. No es mas sino prender el televisor y
ver mesas redondas en torno a ella, el noticiero lo reseña,
las revistas (no importa si es Newsweek o Cahiers
du cinemá) abarrotan con ella la información.
Michael Moore se ha convertido consciente o inconscientemente
en uno de esos magnates que el tanto aborrece.
Es
tanto el peso de esta película que dicen está
haciendo tambalear la reelección de Bush y creo
que es muy importante que el cine vuelva a tener esa importancia
que alguna vez tuvo, el cine como creador de imaginarios,
de formas de pensamiento y demuestra una vez mas que sigue
siendo un arma muy importante desde el punto de vista
político. De pronto dentro de unos años
Bowling y Fahrenheit solo sean dos piezas
de museo totalmente envejecidas. Siempre películas
tan dramáticamente coyunturales tienden a envejecer
mucho. Se recordará su anécdota: la película
que tumbó a un presidente, la película que
demostró que el cine todavía no estaba muerto.
Esta clase de películas Kamikaze son vitales para
el desarrollo permanente del cine, hacen creer otra vez
en él y pone a funcionar la parca imaginación
de los jóvenes en la post modernidad.
|