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ANALISIS
DEL SIGNO
Desde
tiempos inmemoriales se ha identificado a Virgo
con la castidad y ha constituido la base de
innumerables mitos. Los egipcios por ejemplo,
tenían a Isis, una de las divinidades
que consideraban en un lugar superior, como
prototipo de las cualidades propias de este
signo.
Cuando
el Sol, en su movimiento aparente, atraviesa
el signo de Virgo, es el tiempo de la recolección;
por ello, en determinadas mitologías
y religiones, se dice que está ligado
al nacimiento de alguna importante divinidad.
El
significado de su representación ha variado
a lo largo del tiempo y, por ejemplo, en Mesopotamia
y Grecia era considerado como el intermediario
entre el cuerpo y el alma.
En
algunas culturas se representa a Virgo por la
efigie de una joven virgen que porta en su mano
dos espigas de trigo. Por algo es signo de tierra
y simboliza la espiritualidad universal y el
orden.
En
lo referente a personalidad, los Virgo se caracterizan
por su extremada meticulosidad y amor al orden.
Son muy inteligentes y disciplinados, no huyen
de las responsabilidades y buscan, como último
objetivo, la realización personal.
A
los Virgo les gusta el amor. Pero los nativos
de este signo están muy alejados de la
fogosidad de Aries o Leo en estos temas.
Un
Virgo no dejará que ese extraño
resplandor que ciega la mente y amplía
los sentimientos placenteros, sea el guía
de todos sus actos. Hay un toque de escepticismo
que puede convertirse en inteligente duda o
en suspicaz indiferencia cuando la reacción
debería haber sido, con toda claridad,
desapasionada respuesta.
Un
Virgo no se dejará engañar por
sus propias facultades disminuidas o alteradas.
Los
Virgo suelen ser personas solitarias y no van
a ser presas fáciles de contagios ni
epidemias. Tampoco va con ellos el caer presa
de la nostalgia y la depresión por nada
ni por nadie; saben llevar, en líneas
generales, bastante bien la soledad.
Así
que parece que los Virgo van a tener que buscar
los peligros para su salud en otras direcciones
distintas. Además, suelen ser gente limpia,
aseada, incluso especialmente pulcra, con lo
que la vigilancia automática de su higiene
viene a reforzar las defensas naturales de este
grupo nada gregario ni soñador de la
humanidad astrológica. |
Un
Virgo puede convertirse, si tiene los medios
para ello, en un estudiante perpetuo buen estudiante.
Incapaz de salirse del círculo académico
en el que calificaciones dan lugar a nuevos
cursos y cada uno de ellos da paso a otra especialidad.
Los psicólogos dicen que los eternos
estudiantes son un claro síntoma de miedo
a enfrentarse a la realidad. Sin embargo, no
hay que generalizar ya que los Virgo suelen
ser muy responsables en su trabajo. En su entorno
laboral, como el resto de las situaciones cotidianas,
los nativos de este signo estarán en
un discreto segundo plano, sin llamar la atención.
Siempre al acecho de la sorpresa para hacerla
frente.
A
veces dan ganas de decir que los Virgo no son
aventureros y que no lo son porque resulta obvio
que no es un grupo humano que se ponga a subir
montañas, luchar con fieras salvajes
o que se dedique a adentrarse en selvas inexploradas.
Pero la aventura no sólo se construye
con lejanías, alturas y profundidades.
Los
Virgo nada tienen que ver con la aventura física,
con el riesgo y la superación de marcas.
Pero hay otra aventura en la que este signo
es especialista y es la de la planificación.
No se les puede calificar de poco activos ya
que gustan del deporte y los viajes, pero para
ellos también se puede vivir una aventura
en una amistad, un paseo solitario entre la
muchedumbre o jugando a adivinar los aspectos
más recónditos de su interlocutor
entre el que ponen una barrera difícil
de flanquear.
Regido
por Mercurio, el signo de Virgo corresponde
a la Casa VI.
La presencia determinante de este planeta, hace
de los nativos de este signo personas con una
gran capacidad lógica y analista. Su
amor al detalle y al orden estará presente
en su vida cotidiana.
El
Sol está considerado por los astrólogos
como el principio vital: todas las cosas físicas
dependen de su fuego y de su luz. En general,
es un principio masculino que produce vitalidad
y sentido de la autoridad. Esto hace que cuando
incide sobre la pasividad que a veces aqueja
al nativo de Virgo, las consecuencias sean controvertidas.
Por
una parte, resurgirá lo cerebral y racional
de Virgo y por otra, primará el exceso
de crítica que siempre se atribuye al
nativo de este signo. De la simbiosis entre
la generosidad del Sol, característica
clave con la que aluden a esta luminaria los
modernos astrólogos, y la capacidad de
análisis que caracteriza al nativo de
Virgo, el resultado nos remitirá a cierta
actitud cortés y complaciente.
Le
llegada de la Luna a Virgo produce en el nativo
de este signo cierta sensibilidad que fluctuará
según el medio en el que aquél
se encuentre. Así, a menudo se dice que
los Virgo son detallistas, inteligentes y hábiles,
aunque pueden volverse tan perfeccionistas en
ocasiones que hasta sus más íntimos
allegados sufrirán semejante exceso.
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