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ANALISIS
DEL SIGNO
Recientes
investigaciones y descubrimientos arqueológicos,
especialmente en lo que respecta a la llamada
pintura esquemática, muestran la importancia
de la simbología desde tiempos antiquísimos.
El
signo de Sagitario, el arquero, ha sido representado
en las pinturas rupestres de la Edad del Bronce
dentro de un conjunto de estética esquemática
en el que también aparecen representaciones
de ciertos astros y otros símbolos astrológicos.
Tradicionalmente
a Sagitario se le reconoce una naturaleza bidimensional,
antinómica y dual: por una parte, es
un símbolo cósmico representativo
de lo etéreo y su naturaleza sería
entonces espiritual; por otro lado, encarna
al animal y su naturaleza se aparece como formada
exclusivamente de todo lo perecedero, es decir,
de materia. Se ve como representante de la unión
del mundo de las ideas con el de la práctica.
Otro de los símbolos de este signo es
el Centauro resultaría ser un animal
monstruoso y fabuloso al mismo tiempo, una combinación
de hombre y caballo. Se supone, y así
lo atestiguan todas las leyendas de la antigüedad,
que estos seres fantásticos y quiméricos
vivían en los montes de Tesalia y Arcadia;
sus modos y maneras eran de una rudeza inusitada
y brutal, pues comían carne cruda y bebían
en exceso hasta embriagarse con el mejor de
los vinos cosechados artesanalmente, procedentes
de las uvas seleccionadas en las viñas
del campo de la Elide y en las tierras más
fértiles de Magnesia.
El
arco siempre fue considerado por los animistas
y por los mitólogos como detentador de
energía y su simbolismo encierra en sí
el concepto de fuerza externa que actúa
como acicate y, al mismo tiempo, mantiene en
tensión al sujeto sobre quien se apega.
Se le reconoce, pues, como centro de autoridad
y se afirma que es la base y el fundamento del
poder, no sólo anímico, sino también
físico.
Esta
energía la aplican a menudo los Sagitario
para impartir justicia y están regidos
por un férreo sentido del deber. A ello
unen una tenacidad y un comportamiento moral
que siempre estará acorde con sus ideas.
Es
bueno no tropezarse con un Sagitario, si no
se quiere sufrir innecesariamente. Mientras
estos nativos estén en plenas facultades
físicas e inquietudes anímicas,
pueden tener importantes desavenencias con su
pareja.
Así
que resulta francamente provechoso dejar de
interesarse por los Sagitario en activo mientras
están en su juventud y esperar a unirse
a ellos cuando ya han agotado sus primeras experiencias,
atropelladas y nerviosamente juveniles.
En
cualquier caso, lo que no deben temer los enamorados
de un Sagitario es que les engañe, que
mantengan una relación ficticia y mentirosa,
en la que las promesas sean sistemas de conseguir
con mayor facilidad sus objetivos. La sinceridad
y la conciencia que acompaña todos sus
actos, es también aplicable al terreno
del amor.
Fuerte
y vigoroso, activo y atlético, aquí
tenemos al perfecto, animoso y entusiasta Sagitario.
Con una resistencia envidiable y un corazón
a prueba de esfuerzos sin límite, los
Sagitario son todo un manantial de salud para
él y apto para pasar cualquier prueba.
Pero el Sagitario se desgasta completamente,
se aniquila al máximo, si no le detiene
algo o alguien en su vida.
Activo
totalmente, rápido hasta la exageración,
nuestros amigos Sagitario pueden seguir de pie
hasta el desfallecimiento y lo harán,
sin darse cuenta, cayendo como hojas secas cuando
ya no tengan más reservas, cuando hayan
quemado el último ápice de energía.
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Los
Sagitario son un poco bruscos tanto dentro del
trabajo como fuera de él.
Estas
tendencias tal vez se deban a su desprecio hacia
las convenciones sociales o históricas,
pero en el fondo son personas honradas y no
se andan con tapujos. Esta falta de diplomacia
puede traerles más de un quebradero de
cabeza en su vida profesional que se puede resentir
por la rudeza con la que actúan.
Da
lo mismo que se trate de socios que de clientes
o competidores, los Sagitario no van a andarse
con rodeos y dirán, aunque sea a destiempo,
lo que podía haber esperado un poco más
o no debía haber sido dicho.
Pero no se inventó la hipocresía
pensando en ellos, ni tampoco la diplomacia.
Ellos prefieren llamar franqueza a su brusquedad,
que es tolerada porque suelen caer bien, a pesar
de todo.
A
otros, ese mismo estilo y ese mismo lenguaje
les podía haber costado un rencor eterno,
pero a ellos se les perdona y hasta hay quien
encuentra graciosa su forma de actuar y comportarse.
Si
hay algo que atrae en este mundo a los Sagitario
es la aventura, aquí están en
su verdadero ambiente.
Es una necesidad muy íntima, nacida del
deseo de respirar, de vivir, de romper con el
horrible castigo de la rutina y de la repetición
obligada de hábitos de nuestra fisiología.
Basta con ponerle en medio de un posible peligro
(que no sea desmedido) para que un mortecino
Sagitario se desperece y empiece a sentirse
vivo. Obligarle a sujetarse a un racionamiento
físico y espiritual, es la peor medicina
para que el Sagitario que puede ver cómo
su llama se apaga inexorablemente.
La
Casa Natural de Sagitario es la Casa IX, la
de los viajes largos, de la amplia y superior
cultura y, sobre todo, de la preocupación
por el saber filosófico y científico.
En
la serie de las doce Casas, la Casa IX, se opone
y se complementa a la Casa III. Pero, mientras
aquélla introduce al nativo en el mundo
y le hace partícipe de la sociedad, ésta
en cambio marca las fronteras de la individualidad
y de lo privado. Al tratarse de una Casa común,
incide en el mundo material del nativo de Sagitario,
comunicándole una determinada capacidad
para el análisis y la síntesis
cuando se presenten asuntos que tengan que ver
con lo económico. Pero como también
está considerada como una Casa de fuego,
su influencia en las personas nacidas bajo el
signo de Sagitario puede ir dirigida a reforzar
su éxito personal y su creatividad.
La
actividad y dinamismo del Sol inciden en Sagitario
de manera positiva. Y, puesto que se le tiene
por un principio masculino, confiere un temperamento
juvenil y abierto a toda innovación.
Se dice que los nativos de Sagitario, cuando
el Sol influye directamente en ellos, son muy
dados a viajar a lugares apartados y lejanos.
También, en el aspecto laboral, practicarán
diversidad de empleos y serán polifacéticos
y, a menudo, su generosidad y honradez quedará
demostrada por encima de cualquier evento.
Algunas
corrientes astrológicas confieren a la
Luna un aspecto de subordinación y en
tal caso, afirman, su influencia resulta inadecuada.
Por otra parte, se afirma que el significado
de esta luminaria tiene mucho que ver con lo
sensual y con el deseo; esto es por lo que se
utiliza la perspectiva del símbolo gráfico
con que se representa a los diversos planetas
y, como se sabe, el semicírculo corresponde
a la Luna.
Por tanto, los nativos de Sagitario en las circunstancias
presentes, se hallan imbuidos de excesivas afecciones
que son causa de una constante alteración.
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