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ANALISIS
DEL SIGNO
El
último signo del Zodiaco se ha prestado
desde los primeros tiempos de la Astrología
a innumerables interpretaciones. Todos los pueblos
y culturas se han interesado por el simbolismo
de Piscis y su relación con el líquido
elemento; por esto, también se le conoce
como el signo de los peces.
Parece ser que, desde un punto de vista exhaustivo,
el pez es un ser asociado por toda la mitología
con el mundo de los llamados movimientos penetrantes
y que poseen más energía psíquica
que somática o material. Su poder y progreso
sirve a la iconología tanto pagana como
cristiana y los primeros seguidores de Jesús
de Nazaret acuñan el símbolo del
pez que, andando el tiempo, se constituirá
en universalmente conocido y representativo
de los primeros cristianos; estos fueron, a
menudo, designados como pescadores y el animal
emblemático representado por el pez sustituía
y representaba al Maestro y su doctrina.
En la primitiva sociedad cristiana tenía
un carácter misterioso y su pictograma
aparecía en toda clase de lugares y monumentos;
la figura del pez, esculpida o grabada, servía
para que los primeros cristianos se reconocieran
entre sí y, al propio tiempo, era un
símbolo de su unidad de acción.
También
la ancestral cultura caldea utilizaba la figura
del pez para indicar cómo se renovaba
de forma cíclica la idea cargada de connotaciones
psíquicas, cuyo definitivo simbolismo
desembocaba en el último signo zodiacal,
es decir, en Piscis. El pez, por tanto, constituía
objeto de adoración y ofrenda, y los
sacerdotes asiáticos prohibían
el consumo humano de pescado: consideraban a
la mar y a cuanto en ella moraba y se movía
como a la Gran Madre Sagrada.
El
gran ciclo de la necesidad, que había
comenzado con Aries, signo de fuego, culmina
con el dominio de un signo que tiene por elemento
lo opuesto al fuego, es decir, el agua, símbolo
de equilibrio universal y de eterna placidez;
Piscis, o Los Peces, es el signo del Zodiaco
que completa y cierra la totalidad representativa
del cosmos y su representación a través
de los doce signos zodiacales.
A
los Piscis no les es nada fácil concretarse
en una pareja estable, por lo menos cuando es
más abundante y menos comprometida la
relación, es decir, en la juventud. Después
las cosas se ponen menos gozosas, toman formas
más complejas y ya no es cuestión
de andar de juzgado en juzgado, de corte en
corte, tratando de arreglar documentalmente
lo que se ha hecho en un momento de euforia
de amor, en una oleada de sensaciones.
Este dejarse llevar por el río de la
vida como el pez que le representa, a menudo
puede traerle problemas con sus más allegados.
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Los
Piscis son un tipo de persona en la que el dolor
no parece tener cabida. De hecho, son gente
bondadosa y amable y no parece que tras su sonrisa
constante se pueda agazapar un sufrimiento;
pero es su buen carácter, su forma de
ser tan cálidamente humana y humanitaria,
la que les hace esconder cuidadosamente lo que
pueda desagradar o inquietar y dejar que sólo
se vea la mascarilla de la dulzura y que se
trasluzca una plácida sensación
de apoyo y entrega a sus semejantes.
Este dejar pasar algunas molestias por dejadez
o por timidez, les puede traer algunos disgustos
que pueden llevarle a la fatiga física
y emocional.
Lo
mejor en el trabajo de los Piscis es, en la
mayoría de las ocasiones, su compañía.
Ni son ambiciosos ni se convierten en rivales
de todos los que habitan en su hábitat
profesional. Pueden tener defectos, pero serán
por carencia de determinadas virtudes positivas,
no por la existencia de defectos intratables.
Un
Piscis, generalmente, sabe bien por su experiencia
lo que es equivocarse en cualquier aspecto de
la vida y del trabajo y acepta la equivocación
en todos los demás, sin reproches, con
una mano lista para ayudar al que lo necesite,
aunque no lo sepa el ayudado. Son gente muy
agradable, que sabe escuchar y se deja guiar
por la razón sin perder el aliento ante
ninguna adversidad.
Los
Piscis se encuentran en la aventura como peces
en el agua, nunca mejor dicho. Raro es que un
nativo de este último signo no pase los
días soñando con emprender alguna
andanza; sobre todo, en lo que se refiere a
la gran aventura del amor, para ellos la más
maravillosa de las posibilidades.
Si son jóvenes, los Piscis pasarán
gran parte de su tiempo libre soñando
y retocando los sueños de encuentros
maravillosos, de heroicos comportamientos, de
admirables aventuras en las que brillar por
encima de la media común y saberse queridos,
admirados y respetados. De todo esto, lo más
curioso es que no suele hacerles falta ninguna
aventura heroica para que se les quiera, admire
y respete por su encanto, su dulzura y su eterna
entrega a la amistad y al amor.
La
Casa de Piscis es la Casa XII, lo que indica
que los nativos del signo Piscis intentarán
en sus acciones logros encaminados a enriquecer
su acervo cultural y su propia personalidad.
Reconocerán, además, cualquier
error que pudieran cometer en el desempeño
de su profesión o funciones, lo que indica
su talante abierto y comprensivo. La significación
dada a la Casa XII induce al nativo del signo
Piscis al replanteamiento continuo de sus proyectos.
Constantemente se mostrarán en desacuerdo
con casi todas las opiniones de sus colaboradores
y conocidos, por lo que su carácter se
tronca taciturno y pensativo: hasta tal punto
que, en ocasiones, ya no puedan prescindir del
conflicto interno, necesitando éste para
planificar nuevos proyectos y originales objetivos.
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