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ANALISIS
DEL SIGNO
Para
este cuarto signo del Zodiaco, reservaban los
estudiosos clásicos una interpretación
que relacionaba dos mundos: el de la idea y
el de la ausencia de formas. De todas formas,
el simbolismo de este signo ha sido siempre
bastante confuso y, mientras uno lo ven como
reflejo de un trabajador incansable, otros lo
hacen como un animal acuático.
Cáncer
es un signo de agua y su representación
por medio de un animal perteneciente a este
medio, como es el cangrejo, parece basarse en
el movimiento aparente del Sol. Desde una determinada
perspectiva, ese movimiento aparente es en realidad
un retroceso que queda reflejado con la forma
de andar de este animal, hacia atrás.
Este
volver sobre los pasos andados, puede ser interpretado
como signo de juventud eterna y de renacimiento
constante. Cáncer es signo de concepción,
de intuición y fantasía.
En
líneas generales se puede decir de los
Cáncer que son gente tierna y dulce que
encuentra en el amor su principio y su fin.
Saben que el amor es un paraíso y comprenden
que a él no se llega acompañado
por un guía, así que están
dispuestos a luchar por ese amor tan prometedor;
pero sufren lo indecible cuando ven que las
dificultades previstas se repiten con cierta
frecuencia y que las decepciones presentidas
se producen tal y como se habían previsto.
Lloran por el amor difícil y, sin embargo,
disfrutan con la dificultad porque saben que
sólo lo bello es difícil y sólo
lo deseable es costoso. Así que no podemos
achacarles una falta de coherencia en esta mezcla
de intuición lúcida ante el gran
sentimiento y de depresión constante
ante la constatación de lo intuido.
Veíamos,
al hablar del amor en Cáncer, que su
especial modo de entender y vivir los sentimientos
se podía convertir en una pesada factura
para el sistema nervioso y que éste se
revolvería contra su dueño.
Este es, sin duda, el punto débil de
la salud de los nativos de este signo.
Pero este punto es característico de
toda una sociedad que queda a disposición
de los temores y preocupaciones del espíritu
y que vive angustiada por las tensiones diarias.
El sistema nervioso pasa a desgastarse con ese
repetido rozamiento de la sensibilidad contra
las aristas de la dura realidad.
Si
la elección de un candidato a un empleo
se realizara en función de su aspecto,
un Cáncer tendría ganada la partida.
Su aplomo y ese dominio de movimientos y gestos
le dan un aspecto elegante y misterioso.
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Después,
cuando se les conoce con más profundidad,
se percibe que la seguridad exhibida es la mejor
forma de defender su inseguridad y ponerla fuera
del alcance ajeno. Su aplomo suele ser una buena
reacción ante la cantidad de dudas que
pesan sobre sus hombros.
Como en muchas ocasiones se encuentran en inferioridad
de condiciones, los Cáncer van desarrollando
una poderosa línea de recursos reales,
rematando su faena casi sin darse cuenta al
cabo de unos años, cuando han aprendido
desde la debilidad a ser fuertes. Entonces,
cuentan con un amplio abanico de recursos de
defensa y de armas de ataque, pero siguen creyéndose
débiles, lo cual les convierte en doblemente
prevenidos. Esta capacidad de orgullo y duplicidad
les ayuda y es muy útil en todo lo relacionado
con el trabajo.
La
aventura presupone demasiados riesgos para los
Cáncer. No por temor a los posibles y
previsibles riesgos que pueden asaltarles en
el camino. A un Cáncer le angustia ya
bastante la complejidad de las normas y la escalada
de los requisitos para sobrevivir, como para
tener que buscar alicientes nuevos en su alrededor
y hacer que las descargas de adrenalina le vengan
a dar un nuevo sabor a sus amaneceres al mundo
de la dura e independiente realidad.
En
la cúspide de la Casa IV se encuentra
el cielo; se trata, pues, de una casa nocturna
y angular en la que se da más importancia
a la vida particular y privada que a la vida
pública o de relación social.
Esta
influencia activa de la Luna en la Casa IV,
desarrollará las aptitudes de este signo
para relacionarse con otras personas, viendo
así ensanchada su sociabilidad. El humanitarismo
aflorará en todas sus acciones y sus
proyectos se verán teñidos de
relativo altruismo. No buscará tanto
un interés material, como un interés
menos cargado de pragmatismo.
El
Sol, cuya cualidad de activo es de todos conocida,
incide en el nativo de Cáncer positivamente.
Le obliga a buscar, dentro de esa oscuridad
en la que a menudo se ven inmersas las personas
que pertenecen a este signo. Durante este período,
los cancerianos dejan atrás esa angustia
vital que tan a menudo les atormenta y sacan
a la luz su lado más emotivo y tierno.
La característica clave con que se alude
al Sol es generosidad y esto, aquí, significa
que este astro lleva al nativo de Cáncer
a la ausencia de sufrimiento.
Si el criterio utilizado para hallar la influencia
de la luminaria Sol en el nativo de Cáncer
fuera sociológico, se obtendrían
resultados como ponderación, ecuanimidad
y prudencia.
Para
tener una idea de la importancia que la influencia
de la luna tiene sobre los Cáncer basta
decir que esta luminaria encuentra en este signo
su domicilio.
Aunque la característica más importante
de la Luna parece ser la de intermediario, en
el sentido único de que está capacitada
para transmitir las diversas influencias de
todos los demás planetas, no actúa
así en la situación que nos ocupa.
La característica clave referida al simbolismo
de la Luna es versatilidad y cuando se funde
con el altruismo de Cáncer el resultado
será cierto afán de hacer el bien
y de ayudar.
Los nativos de este signo sacarán lo
mejor de sí mismos y su agradable sentido
del humor podrá ser disfrutado por todos
los que le rodean.
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