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Subseccion: Cine Tema: Filmación del corto "Elizabeth Bathory" pagina 1
 
  TÉCNICAS PARA TOMARSE A BOGOTÁ.

Reflexión en torno a Elizabeth Bathory de Leonardo Carreño y Ricardo Abdahllah y el panorama del cine en la ciudad.

 
 
Por: Ivan Gallo *
     
 

 

Son dudosos los grupos, siempre lo son, ya lo dijo Groucho Marx "no puedo pertenecer a un club donde me acepten a mi como socio". Los grupos literarios son dudosos, claro que sí, y más cuando se reunen deliberadamente. Pero si uno está en una provincia y de un momento a otro se sienten los deseos inmediatos de leer, de escribir, de ver buen cine, lo más seguro es que vas a buscar alguien con quien conversar sobre la película del viernes o preguntarle a alguien quién diablos es Polansky. Así que los provincianos eternos (como su humilde servidor) que tenemos alguna inquietud intelectual estamos irremediablemente abocados a unirnos para conversar o al menos para llorar o celebrar nuestro desarraigo.

No en vano los grandes grupos intelectuales del país casi nunca emergieron de la capital. Fuenmayor, Cepeda Samudio y García Márquez hicieron su caverna en Barranquilla, Gaitán Durán y Valencia Goelkel fundadores de la revista más importante de literatura en el país, (hablo de Mito) eran de los Santanderes. En los sesenta los nadaistas irrumpieron en la sociedad colombiana volando puertas con hachas de estiércol y casi todos sus integrantes no eran bogotanos. Por esa misma época en Cali un grupo de muchachos comienzan a ver películas con voracidad escualoide y a leer números industriales de novela. El grupo de Cali, que sacó a la luz público nombres tan importantes como los de Carlos Mayolo, Ramiro Árbelaez, Luis Ospina, Oscar Campo y el profeta Caicedo, impusieron un nuevo ritmo en las letras e imágenes de un país tan rural como era la Colombia de hace treinta años.

Lo peor del caso es que después de la erupción viene la calma, y la lava casi siempre se seca en Bogotá, receptáculo donde usualmente van a parar los geniales integrantes de estos grupos. Una vez en la capital vienen el desengaño, a muchos el monstruo se los traga vivos y ya no hay nada qué hacer, cerrar los ojos y llorar en silencio.

Leonardo Carreño viajó a la capital no hace mucho. Su desarraigo precisamente lo llevó a buscar otros locos que hicieran o al menos soñaran con realizar proyectos tan desquiciados como el de hacer cine en este país. Después de andar y desandar el cemento capitalino, Leonardo decidió volver a sabiendas de que allá era muy difícil ganar un espacio. Al alejarse pudo ver que en Bucaramanga el cine apenas está dando sus primeras puntadas, ni siquiera el sueño se ha solidificado. Con la inquietud de la foto fija se empeñó en ponerla en movimiento, sólo faltaba una historia y entonces se encontró con el juglar Abdahllah, que casi siempre tiene una canción en su guitarra llena de letras. Es curioso que piense en música cuando hablo de los cuentos de Abdahllah, debe ser porque usualmente tiene de epígrafe algún trozo de canción de los Stones o de Nine inch nails. Leonardo había leído Noche de Quema el libro de cuentos de Ricardo. A él le gustaba Camila pero Abdahllah dijo "mejor Bathory, pelado". Ricardo es un morboso Poetano, como Edgar sus mejores cuentos son oscuros y pesimistas y sobre todo llevan nombre de mujer. Las historias de Abdahllah son de monstruos pero ellos no son hijos del demonio sino que siempre nacen de la maldad de la mujer come hombres.

Elizabeth es una femme fatale, no una vampiresa. Por eso no es un monstruo sino un ser que tiene una particular manera de amar. El amante no está en capacidad de elegir, él debe amarla así, con los dientes ensangrentados, con el agua teñida de rojo. Él no piensa mucho antes de dejarse llevar por la concuspisencia de su sexo, por el sabor de la sangre de los otros.

En dos días plasmaron en imágenes lo que Ricardo había dicho con palabras. Grabaron con la cámara de Yulian Martínez, un man que desde que llegó de Nueva York se ha convertido en el gurú técnico del cine en la ciudad. Entre pinturas y maricadas que utilizaron durante el rodaje se les fueron como cuatrocientos mil pesos, una cifra ridícula comparado con las que se manejan no sólo en Estados Unidos sino también en el país.

 
Uno puede tener talento pero a la vez ser un guevón. Lo digo porque muchos quieren hacer de su ópera prima una super producción, rebosante de extras y locaciones. Una de las razones de que en paises tan pobres como Somalia o Mali se haga cine es el hecho de que allá se es consciente del presupuesto limitado, elemento a partir del cual se cuadra el guión.

En eso acierta Carreño, ya que, a pesar de que la película es un gótico tropical, es a la larga una historia sencilla. Los actores son amigos, las locaciones son sus casas, Leonardo es pintor y se preocupó por lograr un ambiente, no tuvieron que pagar derechos de autor, en fin, supieron manejar sus limitaciones.

La película, como es lógico, tiene muchos errores, como por ejemplo de aspecto narrativo. El lenguaje cinematográfico no está muy claro ya que Leonardo no asume riesgos y se ciñe mucho al texto de Abdahllah. A veces uno no sabe si está viendo un video o un documental. Pero este es un error que debería esperarse ya que lo que más cuesta hacer en el cine es precisamente conseguir un lenguaje propio. Adaptar siempre es difícil así sea la obra de un amigo. "cada vez que lo veo me gusta menos" dice Leonardo, y esa reflexión hecha como para adentro lo alivia a uno porque sabe que el man no está desfasado, que sabe lo que hizo y seguramente en su próximo proyecto (tiene dos, un documental en 16mm y un cortometraje surrealista) no van a ser tantos y poco a poco va a conseguir narrar con soltura.

Creo que la principal virtud que tiene el trabajo de Carreño es que es un inicio. Por fin se está viendo en la ciudad un surgimiento del cine. Acá hay gente que ve cine y que hace cine. Periódicamente llegan directores del interior a contarnos cómo es eso de convertir la inmovilidad en movimiento, nos hablan de sus frustraciones y de sus alegrías y nos dejan muy en claro de que para nosotros el video digital representa nada más y nada menos que la salvación. En La historia de Elizabeth Bathory Carreño logra hacer un ambiente, en la última escena se puede sentir el aire viciado por la muerte, se huele a sangre y a sexo, hace de esa última escena todo un cuadro apocalíptico, como si quisiera hacerle un homenaje a William Blake y a todos los malditos. La redención sólo está en la bañera, envuelto en los brazos de Elizabeth encontraré la verdad.

Cuando Carlos Mayolo y Luis Ospina realizaron sus películas de monstruos toda la crítica del país (cuando digo toda quiero decir mucha, entiéndanme soy santanderano, ergo soy exagerado) se le vino encima, "cómo es posible que hagan vainas sobre vampiros con todos estos problemas de violencia que vivimos a diario" y ellos sólo respondian "si nosotros hacemos películas de horror es porque vivimos en el valle y vimos decapitados y latifundistas que quitaban de sus manos la tierra que los campesinos sembraban. El latifundista es un vampiro", y los periodistas callaban no porque hubiesen entendido sino porque no habían entendido nada.

Abdahllah y Carreño, junto con Yulian Martínez, Edson Velandia y Nelson Cardenas, son las piezas fundamentales de este aparato majestuoso que sin quererlo se solidifica más en la ciudad. Ya muchos saben que las respuestas no están en la capital, que una de las cosas buenas que tiene la posmodernidad es que podemos encontrarnos con el mundo en un cuarto de cinco metros. Desde acá se puede filmar y se puede teorizar. Hay que hacerse fuerte en un sitio, después la capital caerá por sí sola.

* Iván Gallo es estudiante de Historia de la UIS y ha realizado varios cortometrajes, entre ellos "El grito" y "Mi Negro es más grande que el tuyo", pero sobre todo es un excelente crítico de cine, oficio que ha ejercido en el Cineclub de Sur, en Pecados Capitales y en varios ciclos presentados en la Biblioteca Turbay. Sus textos han sido publicados en VistaalSur, Periódico 15 y Vanguardia Liberal.

 
 

El Director...

 
 

Leonardo Carreño, sentado frente a su laboratorio fotografico en la Casa Argos.

 

Leonardo Carreño, a realizado ya una generosa lista de trabajos audiovisuales entre los cuales se encuentra "Juan Saltador Gaviota" cortometraje que según él lo entendieron sus amigos despues de verlo casi como cuatro veces, dice que nadie más lo ha visto pero que ahí esta en el baúl. Otro trabajo fué "Conjeturas por un Payaso" corto de cinco minutos con el cual fué seleccionado para la muestra oficial del Festival de Cine Toma Cinco en Bogota, en Marzo del 2003, Trabajó como asistente de dirección en el cortometraje "Macabeos" dirijido por Yulian Martínes, entre otra cositas. Actualmente es estudiante de Artes Audiovisuales en la UNAB, gracias a facilidades que la Universidad le brindó, el hombre "formalizará" su profesión, cosa que le da risa, pero dice que es una excelente oportunidad de respaldo a su trabajo como artísta. Le preguntamos sobre el personaje principal de su cortometraje: La historia de Elizabeth Bathory:

"No me pregunten quién es Natalia Campo de Odio, pues queda la incertidumbre por saber si era ella Elizabeth Bathory o soñaba con serlo; para dejar de ser una vampiresa y convertirse simplemente en una asesina, entonces... quiero decir con esto que todo lo que haya llevado a Natalia a cometer estos hechos macabros, pertenecen a la extensa ciudad imaginaria de Ricardo, él si sabe por qué. Toda su literatura, cada cuento, cada personaje, pertenece casi que a una gran novela que incluso nosotros sin saberlo le ayudamos a crear, por Dios, hemos creado un monstruo, Ja ja ja (risas). Yo sólo adapte este cuento como un reto, sí, como un ejercicio más de esos que luego dices... Bah! lo puedo hacer mejor...igual... ha sido una escuela para los que estamos metidos en esto hasta el... Sombrero".

Leonardo ya tiene su nuevo cortometraje "Sigilofonía N.1 Rretrato de una Mariposa". De corte surrelista, nadie sabe hasta el momento que perspectivas tiene con éste, sólo que será presentado en varios sitios de la ciudad para el 2004, en especial en las Universidades. Por otro lado, Junto con Yulian y un personaje llamado Mario Niño, maquinan un secreto documental en su laboratorio de UMPALÁ PRODUCCIONES, ubicado en la Casa Argos.

Para mayores informes sobre Umpalá Producciones, escriban a Leonardo: mhaskara@hotmail.com